Bueno el día de ayer me invitaron a decir algunas palabras en la librería Frida Kalho y me hicieron una pregunta interesante. ¿Por qué hablaba yo de únicamente a partir de los años 60?
Al responder la pregunta expliqué que solo en los años 60 se empezó a hablar críticamente del concepto de testimonio como un documento que buscaba recoger la historia vivida por los sectores populares de América Latina.
Sin embargo también expliqué que los críticos contemporáneos han problematizado el concepto de testimonio se dan cuenta desde luego que mucha de la literatura de nuestro continente y de nuestro país escrito de mucho tiempo atrás encaja dentro de esa definición de lo que ahora llamamos testimonio aunque antes no se le llamara con ese nombre. Sino se definiera de otras maneras.
De alguna manera podríamos casi argumentar, si nos pusiéramos un poco difíciles o pedantes, que cualquier tipo de literatura testimonial, busca recoger la experiencia vivida de alguna cultura o de algún pueblo.
Sin embargo, la diferenciación del matiz que podemos hacer de alguna manera es que aquello que podemos llamar testimonial en buena medida recoge la experiencia colectiva de algún pueblo, mientras que lo que llamaríamos entre comilla "no testimoniales" más el tipo de reflexión individualista o personal.
Siguiendo de esta manera genérica podemos darnos cuenta que por las condiciones históricas de un país como el nuestro, la gran mayoría, por no decir toda la producción literaria que ha conocido nuestro país, desde la conquista hasta el presente es de hecho literatura testimonial.
El Popol Vuh, es un intento de parte de intelectuales orgánicos Mayas del siglo XVI, por recoger y plasmar toda la historia y toda riqueza cultural de su pueblo en un momento de grave crisis, en que se llega incluso a visualizar el posible exterminio de la población Maya, y que a sus intelectuales orgánicos les interesa dejar para la posteridad testimonio histórico de lo que presento la riqueza de su cultura.
No solo, desde luego, la literatura Maya encajaría en este sentido, podemos saltar a la literatura eminentemente criolla la que analizo Severo Martínez en su libro clásico La Patria del Criollo, el libro Recordación Florida de Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, nieto de Bernald Díaz del Castillo es un documento que representa el punto de vista eminentemente contrario al Maya, o sea el punto de vista del criollo, heredero de conquistadores. Este de cualquier manera un documento también testimonial en el sentido en que busca paridad la experiencia de los criollos de los herederos de los conquistadores, frente a una corona Española que los ignoró que los indígenas y los trato como seres marginados como seres de tercera categoría frente a la centralidad Europea.
No me voy a parar en todos los iconos de la historia de la Literatura Guatemalteca, me interesa volverme más hacia el siglo XX. Sin embargo siguiendo esa línea paramos en nuestro gran escritor del siglo XVIII, Rafael Landivar con su largo poema épico Rusticatio Mexicana, nos damos cuenta que ese es otro tipo de documento testimonial. Landivar es nuestro primer escritor que escribe en el exilio. Como muchos de ustedes sabrán que su poema es escrito en Polonia e Italia, donde ha sido exilado por órdenes del Rey Carlos III y desde Polonia sufriendo las nieves del invierno Europeo, Anela y busca capturar en su poema lo que es su tierra y escribe en latín un poema que es una semblanza de Chiapas y Guate. De ahí el nombre en el cual busca especificar la grandeza particular de esta parte del mundo y exaltarla a pesar de la ceguera de los europeos que no quieren mirar cuanta maravilla hay por estas tierras.
Posteriormente siguiendo en este orden cronológico que a veces tanto me gusta, llegamos a la literatura ya específicamente Guatemalteca, es decir, la que viene posteriormente a la independencia de España.
La gran mayoría de esta literatura de principios del siglo XIX ha sido escrita por personajes combatientes por la independencia, ideólogos de la independencia, soñadores de cómo crear un nuevo modelo de estado nacional. Es desde esta perspectiva que ellos buscan crear una literatura que capture la especificidad de esta nueva identidad que está surgiendo en aquella primera década del siglo XX.
Dentro de estos encontramos diferentes tipos de expresiones tanto poesía, la primera novela Guatemalteca e incluso la primera distinguida poeta mujer Guatemalteca María Josefa Gracia Granados que es también una gran satirista una de las primeras gran bailadoras de las políticas oficiales y que también tiene mérito que en aquella época de los 83 a 85 de atreverse por primera vez en un país como el nuestro a escribir poesía erótica.
Sin embargo lo que todos ellos tienen en común en ésta época, es que más que ser una reflexión de tipo personal, es una meditación para dentro de sí mismos como individuos creadores. La gran mayoría busca problematizar la naturaleza de la sociedad Guatemalteca en sus diferentes obras y como consecuencia de eso mismo hacen algo que ahora está de moda, en aquella época era un tanto poco raro, mezclar géneros literarios, mezclar periodismo, prosa, poesía, teatro y fábula todos a veces en un mismo texto, lo cual ahora sería visto como de última moda, un texto postmoderno pero en aquella época era visto como raro porque no encajaba a los rígidos comodones de la Literatura decimonónica.
Me imagino para muchos de los Guatemaltecos que están aquí presentes, que en la escuela tenían que leer mas de algún texto de Pepe Milla. A José Milla muchos de nosotros lo vemos como un escritor anecdótico del siglo XIX que escribió sus famosos cuadros de costumbres. En realidad desde esta perspectiva, a mi modo de ver, tenemos que ver a Pepe Milla como el gran ideólogo de la ladinidad Guatemalteca liberal del último cuarto del siglo XIX. Al fin y al cabo la identidad ladina surge con la revolución Liberal. No olvidemos que antes de la revolución Liberal son los criollos los que están en el poder. La revolución Liberal desplaza a los criollos e instaura en el poder a la ladinidad. El estado ladino surge con la revolución liberal y su gran expresión Literaria, la gran exaltación de la identidad ladina es José Milla y si vemos toda su gran variedad de novelas desde aquellas históricas, La hija del adelantado hasta sus cuadros de costumbres de la sociedad de la época. El canasto del sastre y todo ese tipo de textos, todos son un proceso de construcción de una identidad ladina un proceso de formación en los 70s y 80as.