GUATEMALA ELECCIONES 7 DE NOVIEMBRE

A dos meses de que el pueblo de Guatemala concurra a las urnas electorales a elegir presidente y vicepresidente de la República, diputados al Congreso de la República y Alcaldes de todos los municipios, la campaña electoral ha tomado un cariz inusitado.

Las últimas encuestas publicadas arrojan datos muy curiosos, los cuales vale la pena analizar:

  1. A la cabeza las preferencias se encuentra Alfonso Portillo Cabrera, candidato presidencial del Frente Republicano Guatemalteco, partido de oposición de tendencia derechista, con el 33% de la intención de voto.
  2. Con un 30%, avanza en el segundo lugar, Oscar Berger, candidato del Partido de Avanzada Nacional, partido de derecha en ejercicio del poder.

Aunque es posible que participen nueve candidatos a la Presidencia de la República, hasta hoy no se vislumbra en las encuestas una tercera fuerza que pueda cambiar la calidad de favoritos de los dos candidatos mencionados.

Aunque es posible que participen nueve candidatos a la Presidencia de la República, hasta hoy no se vislumbran en las encuestas una tercera fuerza que pueda cambiar la calidad de favoritos de los dos candidatos mencionados.

Novedad de este proceso electoral es que, por primera vez en casi cincuenta años, el espectro político se completa con la participación de la izquierda, la cual, dividida y sumida en una profunda crisis, no ha podido atraer a más del 5% de las preferencias ciudadanas. La izquierda, integrada originalmente por lo que se suponía una auténtica y granítica coalición entre la Alianza Nueva Nación (ANN), ex guerrillera, y el Frente Democrático Nueva Guatemala, FDNG, que aglutina en su seno a activistas pro derechos humanos, algunos sectores indígenas víctimas de la guerra, etc.; terminó por dividirse después de que sus líderes se empeñaron en demostrar su falta de habilidades y voluntad para llegar a acuerdos. En la cuarta encuesta Alvaro Colom, candidato de la Alianza Nueva Nación (ANN) aparece destacando en el tercer lugar, probablemente como consecuencia de la ruptura antes mencionada.

El resto de partidos, pequeños y sin posibilidades, según algunos, sirven para darle al proceso un ambiente cívico y participativo; pero según otros, sólo causa caos y desorientación entre los ciudadanos.

Tratando de atraer el voto de los indecisos, la mayoría de partidos recurre a los ya tradicionales cancioncillas y peroratas, así como al regalo de gorras y playeras, sin despertar en los ciudadanos un auténtico interés por emitir su sufragio

Guatemala se ha caracterizado por ser un país con sistema pluripartidista con la nueva ley electoral, hoy, es mucho más fácil organizar un partido político. Los requisitos son mínimos y accesibles. Se dice que algunos personajes han organizado un partido político sólo para enriquecer su curriculum vitae, o talvés, sólo para que sus nietos tengan algo de que presumir. A veces hay tantos partidos políticos en una elección que la papeleta electoral parece un cartón de lotería, de aquellas que hacen las delicias de chicos y grandes en las ferias de los pueblos. Estas elecciones no podían ser la excepción, si sus dirigentes deciden finalmente inscribirlos, este año tendremos, por lo menos, nueve candidatos a la presidencia de la república. Para algunos, los más idealistas, ésta participación masiva le da a las elecciones un ambiente de fiesta civico-democrática, mejor dicho, le da sabor al caldo; para otros, los más realistas, esto solo causa caos y desorientación a los ciudadanos. La verdad es que pese a esta folklórica comparsa, de momento solo hay dos candidatos con posibilidades de triunfo. Si hay una segunda vuelta, lo cual es muy probable, las alianzas serán necesarias y será entonces cuando los pequeños podrán hacer la diferencia.

En el pasado, el día de las elecciones ocurrían cosas realmente increíble y espeluznantes, ciudadanos con fervor cívico envidiable que votaban dos o hasta tres veces por el mismo candidato y muertos que recordando jornadas cívicas de su juventud regresaban solamente para cumplir con el sagrado deber de votar. Era en aquellos tiempos en que faltaban votantes pero a la hora de contar, los votos sobraban.

Con muertos y todo, Guatemala siempre ha sido medalla de oro en abstencionismo electoral en el área latinoamericana. Preocupados por este abstencionismo crónico, muchas organizaciones no gubernamentales y el movimiento cooperativo, con el apoyo de las naciones unidas han implementado una campaña a favor del voto.

¡Ojalá que el pueblo de Guatemala concurra masivamente a los centros de votación y libremente elija al futuro presidente de este país!

 

Por Víctor García Castañón.